Culpables o Inocentes
“Al principio ustedes ignoraban, quiero creerlo, luego dudaron y ahora saben, pero siguen callados. Ocho años de silencio degradan. Y en vano: ahora, el sol cegador de la tortura está en el cenit, alumbra a todo el país; bajo esa luz, ninguna risa suena bien, no hay una cara que no se cubra de afeites para disimular la cólera o el miedo, no hay un acto que no traicione nuestra repugnancia y complicidad”
Jean Paul Sartre.
Por más que lo desee nunca podre escribir palabras tan adecuadas como estas, sin embargo, y pese a su contexto, me sirven y caen como anillo al dedo para comenzar esta opinión.
Según los más conservadores pronósticos, Colombia posee más de 4 millones de víctimas. Suena fácil decirlo, no tan fácil escribirlo, pero lo que resulta mil veces más difícil es pensarlo: cuatro millones de víctimas es todo Medellín y Cali juntos, cuatro millones de víctimas son más de la mitad del genocidio judío, sin embargo y para colmo del análisis, siempre serán cifras, frías y a disposición de una sagaz mente política que las tome como presa para el asado electoral de los próximos comicios.
Hace poco, escuché un ilustre Maestro Argentino quien, explicando el desastre de la razón instrumentalizada, se preguntaba: ¿Donde estaba Dios en Auschwitz?, pues bien, entonces me pregunto yo, a propósito del tema que nos ocupa, ¿Cuándo se fue Dios de Colombia?
Tal vez la única razón mínimamente aceptable será confirmar que ni en Auschwitz ni en Colombia Dios ha metido la mano. Tal vez si estuvo, tal vez en su infinita misericordia permitió que ganaderos adquirieran moto sierras y campesinos fusiles. No lo sé, tal vez, siempre estuvo al lado de los cuatro millones de víctimas consolando a cada uno y siendo lo único bueno y puro que le recordaba su condición de ser humano pese a que su realidad les demostrase una condición diferente. Pese a lo que se crea, Dios no vendrá con cuatro ángeles a quitar la moto sierra de las manos equivocadas ni a dañar el fusil, por muy duro que parezca y pese a que las esperanzas de muchos estén fincadas en ello, haora nos toca a nosotros, pese a lo difícil del argumento, me limito a decir que con Dios o sin él, ya tenemos Cuatro millones de Víctimas.
Lo central, sería buscar de donde vienen cuatro millones de Víctimas, ¿cuántos victimarios necesitamos para producir cuatro millones de víctimas?.
Bien,la respuesta es simple, no será fácil, pero es simple. Se necesitan cuarenta millones de victimarios. el calculo es el siguiente: en Colombia existen cuarenta y cuatro millones de seres humanos de los cuales cuatro son victimas, ergo cuarenta millones son Victimarios, Victimarios somos todos.
Si en un profundo acto de conciencia reflexionásemos nos encontraríamos con una realidad guardada bajo el tapete del cuarto de san alejo, escondida en el más profundo calabozo de los recuerdos, sabemos que tal vez y sin hacer mucho caso, colaboramos casi directamente con la muerte de alguno o de algunos. Tal vez, oímos y no escuchamos algo, tal vez, compramos o vendimos algo, tal vez, elegimos o no elegimos algo o a alguien o simplemente tal vez, no nos intereso algo o mejor, no nos interesamos en alguien.
En nuestra "micro" guerra se asesinan guerrilleros contra militares, militares con policías, paramilitares con guerrilleros, guerrilleros con guerrilleros, paramilitares con paramilitares y podríamos pasar mucho tiempo intentando esclarecer los hechos de cuatro millones de víctimas, una tarea judicialmente posible pero, al parecer "Moralmente incorrecta" para algunos, después de todo, a quien le gusta hacer limpieza del cuarto de san alejo, tal vez estas victimas tengan que ver con nosotros mucho más de lo que imaginamos.
Tal vez tantos victimarios cuanto victimas, somos abusadores cuanto abusados y la responsabilidad moral de estas cuatro millones de víctimas nos toca tanto a nosotros como a "los otros".
Aquí nos matamos unos con otros, lo primero que asesinamos es la idea o la opinión del otro, proseguimos con los sentimientos, asesinando lo que siente el otro y finalizamos con la vida física de un ser que "total ya estaba medio muerto", eso si "el culpable fue el que lo mató".
De otro modo ¿cómo es posible que no hayamos visto 10.500 personas asesinadas, como es posible que no veamos millónes de familias desplazadas, ni siquiera viendo el conflicto desde afuera logramos ver sus magnitudes, tal vez, solo tal vez, si las vimos; No podemos decir que no, las vimos y las vemos todos los días, en todas las calles, en todos los periódicos, las víctimas son precisamente víctimas de un engendro inmundo orgullosamente colombiano, creado por la esclavitud de una sociedad que no ha querido hacer los muertos suyos.
Dentro de la más pura concepción existencialista, debemos darnos cuenta que estamos arrojados en el conflicto, interactuamos con él, es él quien nos preocupa y es de nosotros que se alimenta, desarrollamos una relación casi simbiótica entre la Guerra y la vida siendo esta la razón de aquella.
Paradójicamente, tan victima la víctima, como víctima el victimario, basta ver los más de treinta mil niños reclutados que sin ningún dolor, o más bien con todo el dolor de su ignominiosa situación, asesinan por doquier; Como fue que no vimos a cuarenta mil niños desaparecidos, donde estuvimos todo este tiempo o fue que al igual que Dios, nos ¿fuimos de vacaciones?.
Si es cierto, también hemos sido víctimas del conflicto pero eso no sería difícil de explicar, a todos nos gusta la autocompasión que alimenta el día a día y sería casi una redundancia, lo que no es redundante, es aceptar nuestra responsabilidad de Verdugos, de Asesinos, de Victimarios.
y ahora. ¿Cómo perdonarnos?..
Bueno lo Ivan es aplaudir el acto de valentía de publicar los pensamientos y opiniones, en particular de este querido país el cual tristemente ya no padecemos porque simplemente ya no nos importa y por eso tal vez es que producimos victimas en cantidades industriales.
ResponderEliminarHay que reconoce que todos decimos que este es un vividero, que aquí es muy bueno, etc, y se nos olvida que a diario hay colombianos que mueren, quedan huerfanos, vuidas, o simplemente en una situación que no se sabe que paso con ese ser quierido. Creo que ya no nos importa lo que le pase a los demas y solo importa cuando "me pasa a mi"
muy interesante tu comentario, creo que la conciecia es la clave. pero pensando que son muy pocos los paises que almenos creen que exista la libertad y la igualdad, mientras todo el resto del mundo vive el conflicto y la guerra como la normalidad para salir adelante, no me parece que hay una solucion logica. Claro los gobiernos si aumentaran la istruccion publica, y la salud, ya seria una inversion para el futuro,y para poder cambiar.
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